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Illustration: Les carences nutritionnelles chez les personnes âgées

Deficiencias nutricionales en los ancianos

Redactado por el equipo Phytocea Revisado por Comité Científico Phytocea Crédito editorial: Dr. Arnaud BERNARD
7 min
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Para Phytocea por Léa Bathily, Dietista

A lo largo de nuestra vida, la compleja maquinaria de nuestro organismo se enfrenta a necesidades nutricionales que varían según sus diferentes estados fisiológicos. En cualquier caso, estas necesidades deben cubrirse con una ingesta dietética variada y suficiente para prevenir deficiencias nutricionales.

¿Qué es una deficiencia nutricional?

Una deficiencia nutricional se define como una "ausencia o insuficiencia de ciertos elementos esenciales para el equilibrio y el desarrollo físico de un sujeto". Desde un punto de vista nutricional, se trata más precisamente de un déficit de macronutrientes y/o micronutrientes que provoca consecuencias perjudiciales para el buen funcionamiento del organismo y, en consecuencia, para la salud.

¿Por qué los ancianos son susceptibles de sufrir carencias?

Según la Anses, se consideran personas mayores a aquellas que tienen al menos 65 años. Esta categoría de la población se encuentra entre los grupos más vulnerables a los riesgos de deficiencias nutricionales. Diversos factores explican este fenómeno.

  • La disminución de la ingesta de alimentos a pesar de unas necesidades nutricionales que, por el contrario, no han cambiado o incluso han aumentado en algunas situaciones. En Francia, la ingesta energética media disminuye en un 13% en los ancianos. Esta reducción de la ingesta se explica la mayoría de las veces por una disminución del apetito (causada por la alteración de la percepción del gusto) y por dificultades para comer (causadas por trastornos de la deglución, del sistema digestivo o afecciones dentales).

  • La disminución de la capacidad de absorción de ciertos nutrientes. Con la edad, nutrientes como el magnesio o el calcio tienden a ser menos absorbidos.

El artículo "las necesidades nutricionales en los mayores" aporta toda la información necesaria sobre las ingestas recomendadas en personas mayores.

¿Cuáles son las consecuencias de una disminución de la ingesta de alimentos en los mayores?

Una ingesta de alimentos insatisfactoria puede ser la causa de déficits generalizados y/o específicos de un nutriente en particular.

La desnutrición proteico-energética, una deficiencia global en la que el aporte de proteínas juega un papel fundamental

La desnutrición es una enfermedad con una alta prevalencia en los mayores. Afecta al 10% de las personas mayores de 70 años que viven en casa y al 50% de las personas mayores hospitalizadas. Según la Alta Autoridad Sanitaria, la desnutrición se define como "un desequilibrio entre el aporte y las necesidades del organismo. Este desequilibrio provoca pérdidas de tejido, especialmente muscular, que tienen consecuencias funcionales perjudiciales". Aunque el déficit es general, las proteínas tienen un papel fundamental para restablecer el tejido muscular.

Pérdida de peso, fatiga, déficit inmunitario, los síntomas observados causados por la desnutrición son numerosos y más o menos reversibles. La pérdida de peso también puede evolucionar hasta la sarcopenia *, que conlleva un riesgo significativo de caídas. Las necesidades de proteínas para una persona con desnutrición aumentan a 1,2 o incluso 1,5 g/kcal/día.

  • La sarcopenia corresponde a una pérdida de masa muscular y de sus funciones.

Calcio, vitamina D y prevención de la fragilidad ósea

El calcio es uno de los minerales que intervienen en el proceso de mineralización ósea y, por tanto, contribuye a la rigidez de todo el tejido óseo. Asociada a este micronutriente, la vitamina D es un apoyo importante para el calcio a la hora de desempeñar sus funciones. De hecho, la vitamina D permite el aumento de la absorción de calcio a través de la pared intestinal, pero también su reabsorción a nivel de la unidad funcional del riñón, el nefrón.

Para maximizar la utilización del calcio en nuestro organismo, la síntesis endógena y el aporte de vitamina D a través de la alimentación son primordiales.

Las deficiencias de vitamina D y calcio son frecuentes en las personas mayores. Sin embargo, esta deficiencia dista mucho de ser inocua. A lo largo de la vida, se observa un equilibrio entre los fenómenos de resorción y renovación ósea. No obstante, las mujeres posmenopáusicas y los hombres mayores experimentan una pérdida de densidad ósea a medida que envejecen. A esto se suma una reducción de la capacidad de absorción de calcio, lo que tendrá como consecuencia una desmineralización ósea más importante que su renovación. En estas condiciones, las personas mayores están predispuestas a la aparición de osteoporosis. Esta patología es a su vez responsable de fracturas, en particular la de cuello de fémur, con un riesgo dos veces mayor en mujeres mayores que en hombres.

Los omega 3, los "comodines" para acceder a la salud

Los ácidos grasos omega 3 son lípidos pertenecientes a la clase de los ácidos grasos poliinsaturados. Son moléculas esenciales que el organismo es incapaz de sintetizar, de ahí la importancia de aportarlas a través de la alimentación. En general, los omega 3 intervienen en roles:

  • Funcionales: papel antiinflamatorio, papel en la coagulación, aumenta el nivel de "colesterol bueno" (lipoproteínas de alta densidad);

  • De prevención de enfermedades como: la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), enfermedades neurodegenerativas y cardíacas.

Entre los omega-3, el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA) son los más conocidos. El DHA también tiene una acción probada sobre la visión.

En general, la población francesa no consume suficientes omega-3, y este efecto es aún más pronunciado en las personas mayores, cuya ingesta total disminuye.

La ANSES recomienda un consumo del 5% de ácidos grasos poliinsaturados, incluyendo un 1% de omega-3 con 250 mg de DHA y 250 mg de EPA al día.

Vitamina C, Vitamina E, selenio y la lucha contra el estrés oxidativo

El estrés oxidativo corresponde a la acción dañina que ejercen los radicales libres sobre nuestras células. Los radicales libres están representados, en particular, por las Especies Reactivas del Oxígeno (ROS en inglés). Las consecuencias de este fenómeno son el envejecimiento prematuro de nuestras células y, en algunos casos, un riesgo de aparición de cáncer. Cuanto más envejecemos, más aumenta el estrés oxidativo en nuestro organismo.

Por su poder antioxidante, la vitamina C, una vitamina hidrosoluble, permite asegurar el papel de defensa antioxidante para luchar contra el estrés oxidativo. La vitamina E, por su parte, es un antioxidante liposoluble y permite limitar la oxidación de los lípidos, que también es la causa de efectos perjudiciales para la salud.

Finalmente, el selenio también juega un papel en el estrés oxidativo, ya que es un coenzima de las enzimas antioxidantes.

Consumidos en las cantidades recomendadas (ANSES: Referencias Nutricionales) a lo largo de nuestra vida, estos micronutrientes tienen un papel real en la prevención del envejecimiento celular y la aparición de muchas enfermedades.

Magnesio, salud cognitiva y neurológica

El magnesio es uno de los minerales con múltiples funciones, incluyendo la que concierne al funcionamiento del sistema nervioso. Más precisamente, está implicado en la transmisión de mensajes nerviosos. Las necesidades de magnesio generalmente no se satisfacen completamente en la población.

La falta de magnesio en la dieta puede provocar un aumento del estrés y la ansiedad, además de síntomas neurológicos.

¿Cómo prevenir las deficiencias nutricionales?

El equilibrio alimentario es la mejor manera de prevenir los déficits nutricionales. Al tener cuidado de variar las elecciones de alimentos, las ingestas nutricionales serán las más satisfactorias. Por lo tanto, se deben consumir todos los grupos de alimentos, a saber:

  • Productos lácteos para el aporte de calcio y vitamina D y su acción preventiva en las fragilidades óseas.

  • Frutas y verduras por su contenido en antioxidantes para combatir el estrés oxidativo y un aporte general de vitaminas y minerales (calcio, fósforo, potasio, vitaminas B1, B2, B3…).

  • Productos ricos en proteínas de buena calidad (carne, pescado, huevo) para prevenir la desnutrición. En cuanto a las alternativas vegetarianas, es importante combinar legumbres y productos cerealeros para un aporte óptimo de aminoácidos esenciales (Las necesidades nutricionales: Enfoque en los aminoácidos).

  • Grasas por el aporte de ácidos grasos poliinsaturados, especialmente los omega-3 que tienen múltiples funciones en la prevención de patologías relacionadas con la senescencia del organismo. Las grasas también son interesantes para aumentar el aporte calórico de una comida en caso de aportes energéticos insuficientes, un problema común en las personas mayores.

  • Productos cerealeros para aportar energía al organismo, y otras vitaminas esenciales para el buen funcionamiento del organismo como las del grupo B.

El papel de los complementos alimenticios

Para remediar estas deficiencias, la alimentación convencional a veces es insuficiente. Para las personas mayores, puede ser aconsejable tomar complementos alimenticios para beneficiarse de un aporte concentrado de nutrientes. Phytocea ofrece una amplia gama de complementos alimenticios que responden a problemas específicos. La Box Visión+ que contiene los productos ORetine y Omega+ es un combo perfecto para responder a los problemas relacionados con la salud ocular.

Fuentes

ANSES - Las referencias nutricionales en vitaminas y minerales

ANSES - DICTAMEN de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo

Estudio Individual Nacional de Consumos Alimentarios (INCA 3)

Programa Nacional de Nutrición y Salud (PNNS 3)

Lucha contra la desnutrición

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Preguntas frecuentes

Les signes précurseurs de carences nutritionnelles peuvent inclure une fatigue excessive, une perte de poids inexpliquée, des changements d'humeur, des problèmes de concentration, et une diminution de l'appétit. Il est crucial de surveiller ces indicateurs pour agir rapidement.

Lors du choix de compléments alimentaires, il est important de consulter un professionnel de santé qui peut recommander des produits spécifiques en fonction des besoins individuels, des éventuelles pathologies et des médicaments en cours. Recherchez des marques réputées et certifiées pour garantir la qualité.

Les aliments riches en protéines recommandés pour les seniors incluent le poisson, la volaille, les légumineuses, les œufs et les produits laitiers. Intégrer ces aliments dans l'alimentation quotidienne peut aider à prévenir la dénutrition et soutenir la santé musculaire.

Oui, prendre des compléments alimentaires sans avis médical peut entraîner des interactions médicamenteuses ou des surdosages de certains nutriments, ce qui peut être dangereux. Il est essentiel de consulter un professionnel de santé avant de commencer tout complément.

Pour améliorer l'appétit des personnes âgées, privilégiez des repas colorés et variés, utilisez des épices pour rehausser les saveurs, et proposez des portions plus petites mais fréquentes. Créer une ambiance agréable au moment des repas peut également stimuler l'envie de manger.

Une carence en vitamine D chez les seniors peut conduire à une déminéralisation osseuse, augmentant le risque d'ostéoporose et de fractures. De plus, elle peut affecter la santé cognitive et immunitaire, rendant les personnes âgées plus vulnérables aux infections.

L'hydratation est cruciale pour les personnes âgées, car elles peuvent perdre la sensation de soif. Une déshydratation peut entraîner des complications graves, y compris des problèmes rénaux et des troubles cognitifs. Il est recommandé d'encourager la consommation régulière de liquides tout au long de la journée.