¿Cuáles son las deficiencias nutricionales de la población francesa?
Para Phytocea por Léa Bathily, Dietista
Aunque se consumen en pequeñas cantidades, las vitaminas y los minerales son esenciales para llevar a cabo numerosas funciones en nuestro organismo. Sin embargo, en la población se observan deficiencias de algunos de estos micronutrientes, causadas por múltiples factores. La vitamina D, la vitamina B9, el yodo o el hierro, son los principales elementos implicados en los informes de salud pública. No obstante, también es necesario estar atentos a otros micronutrientes, especialmente en ciertos tipos de población.
Recordatorio sobre vitaminas y minerales
Las vitaminas son moléculas que no aportan energía y que, en su mayoría, no pueden ser sintetizadas por el organismo, de ahí la importancia de aportarlas a través de la alimentación. Las principales vitaminas se distinguen en dos clases:
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Las vitaminas hidrosolubles: B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, B12 y C
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Las vitaminas liposolubles: A, D, E, K
Lo mismo ocurre con los minerales, que no aportan calorías y no pueden ser sintetizados por el organismo. Entre ellos, hay algunos que son necesarios en grandes cantidades en nuestra dieta, como el calcio, el sodio, el cloro, el potasio, el magnesio y el fósforo.
El cobre, el zinc, el yodo, el selenio, el manganeso y el flúor, por su parte, deben aportarse en menor cantidad a nuestro organismo.
Todos estos micronutrientes tienen propiedades específicas que son indispensables para numerosas reacciones en nuestro cuerpo (síntesis de ADN, catabolismo y anabolismo de nutrientes, contracción muscular, transmisión de mensajes nerviosos...).
Desde un punto de vista nutricional, las vitaminas y minerales deben aportarse en cantidad necesaria y suficiente, ya que, en exceso o en déficit, un aporte nutricional incorrecto puede provocar la aparición de patologías.
Las deficiencias que afectan a toda la población
La deficiencia de vitamina D
Según la ANSES, cerca del 70% de la población francesa tendría un aporte insuficiente de vitamina D y el 6,5% sufriría deficiencia.
Recordemos que la vitamina D, también llamada colecalciferol, es una vitamina con múltiples funciones. Participa especialmente en la mineralización de los tejidos óseos y cartilaginosos y permite el aumento de la absorción de calcio en el intestino y los riñones.
La deficiencia de colecalciferol es la más extendida en la población y se explica en la mayoría de los casos por la estacionalidad. En efecto, además de un aporte a través de la alimentación, la síntesis endógena de vitamina D también es posible. Más precisamente, esta se sintetiza a partir de la reacción entre la provitamina D presente en las células de la piel y los rayos UV-B. Así, en invierno, la exposición a estos UV disminuye y, por lo tanto, provoca una disminución de los aportes endógenos de vitamina D. Generalmente es difícil compensar esta deficiencia únicamente con una alimentación estándar.
Esta deficiencia nutricional puede ser el origen de la aparición de diferentes patologías según las edades. Mientras que los niños pueden sufrir raquitismo, los adultos son más vulnerables a la aparición de osteomalacia. Esta patología es un factor de riesgo en la aparición de osteoporosis en personas mayores y especialmente en mujeres.
Los alimentos ricos en vitamina D se especifican en el artículo "Ficha de ingrediente: la vitamina D"
La deficiencia de yodo
El yodo es un mineral cuya principal función es la síntesis de hormonas tiroideas, que a su vez están implicadas en el crecimiento y la maduración celular, la síntesis de proteínas, la termogénesis y el equilibrio de los metabolismos glucídico y lipídico.
Un aporte insuficiente de yodo puede ser causado por una dieta pobre en este micronutriente y, por lo tanto, puede compensarse con el consumo de alimentos ricos en yodo, en los casos en que esta deficiencia alimentaria no esté relacionada con una patología.
Las deficiencias de yodo pueden provocar la aparición de hipertrofia tiroidea (aparición de bocio) y, en algunos casos, de hipotiroidismo.
Las soluciones preventivas en materia de alimentación y nutrición se abordan en el artículo "cómo cuidar tu tiroides con la alimentación".
La deficiencia de magnesio
El magnesio interviene en un número considerable de reacciones enzimáticas implicadas en: el metabolismo de todos los macronutrientes, el transporte de iones y la transmisión de mensajes nerviosos.
Un aporte insuficiente de magnesio puede ser causa de fatiga, calambres o estrés. En los casos más graves, una deficiencia puede provocar trastornos cardíacos, renales, neurológicos o intestinales.
Una alimentación desequilibrada y poco variada es la causa principal de una deficiencia de magnesio.
Para compensar esta deficiencia, el artículo "Ficha de ingrediente: el Magnesio" aborda las diferentes alternativas.
Deficiencias nutricionales comunes en mujeres
Las mujeres son propensas a deficiencias particulares debido, especialmente, a sus diferentes estados fisiológicos a lo largo de la vida. De hecho, las menstruaciones, la gestación o la lactancia son la causa de un aumento de las necesidades de ciertos micronutrientes. Entre ellos, los más comunes son el hierro y la vitamina B9.
La deficiencia de hierro
El riesgo de deficiencia en mujeres en edad fértil es bastante alto. De hecho, el 20% de ellas sufren deficiencia de hierro y el 7% padecen anemia.
El hierro es un oligoelemento implicado en el transporte y almacenamiento de oxígeno, y está presente en varias formas en el organismo y en la alimentación.
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El hierro hemo: este se asocia a un grupo proteico, la hemoglobina o la mioglobina, lo que contribuye a una mejor absorción intestinal del hierro por el organismo, es decir, una tasa del 25% superior al hierro no hemo. Se trata de la forma de hierro más abundante en el organismo. En la alimentación, se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal, como carnes, especialmente vísceras, pescados o mariscos.
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El hierro no hemo representa solo una pequeña parte del hierro total presente en nuestro organismo (aproximadamente el 30%). Este se encuentra en alimentos de origen animal y vegetal, y los alimentos más ricos en él son las legumbres, los frutos secos y algunos cereales (centeno, avena, espelta...). Este tipo de hierro tiene la particularidad de verse más afectado por la acción de los llamados factores antinutricionales. De hecho, compuestos como los fitatos* o los taninos** tienden a asociarse con el hierro ferroso, lo que disminuye su absorción. Además, muchos alimentos ricos en hierro no hemo también lo son en fitatos. Este es el caso de las legumbres o los frutos secos. En las dietas vegetarianas y veganas, es interesante asociar estos grupos de alimentos con alimentos fuente de vitamina C, que, por el contrario, aumenta la absorción del hierro ferroso.
Las Referencias Nutricionales para la Población (RNP) para hombres y mujeres adultos son de 11 mg/día. Sin embargo, durante el período de menstruación en caso de pérdidas menstruales abundantes y para mujeres embarazadas y lactantes, las RNP aumentan a 16 mg/día.
Una deficiencia de hierro es particularmente responsable de la aparición de anemia ferropénica.
*Los fitatos son moléculas que permiten el almacenamiento de fósforo en los vegetales. Además del hierro, también tienden a asociarse con el zinc.
** Los taninos forman parte de un grupo de moléculas llamadas polifenoles. Se encuentran principalmente en las hojas, semillas y piel de las frutas, lo que explica el alto contenido de taninos en los vinos.
La vitamina B9
En Francia, las deficiencias de vitamina B9 afectan cada vez a más mujeres, concretamente al 13% de las mujeres en edad de quedar embarazadas. Esta cifra se ha duplicado en 10 años.
La vitamina B9 está implicada principalmente en el metabolismo de los aminoácidos y en la división celular. Se distinguen:
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Los folatos, que corresponden a la forma natural de esta vitamina, se encuentran naturalmente en los alimentos, principalmente en las legumbres, las verduras de hoja verde o el hígado.
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El ácido fólico es una forma sintética utilizada en la suplementación nutricional o en los productos enriquecidos. El ácido fólico es mejor absorbido por nuestro organismo, con un 85% de absorción frente al 50% de los folatos.
Las deficiencias de esta vitamina también pueden provocar una anemia denominada "megaloblástica", caracterizada por un tamaño excesivo de los glóbulos rojos. Un aporte adecuado de este micronutriente es aún más importante para las mujeres embarazadas o que deseen quedar embarazadas. De hecho, un aporte insuficiente puede ser responsable de una malformación en el recién nacido, llamada espina bífida y caracterizada por "un cierre incompleto del tubo neural durante las primeras etapas de la embriogénesis".
El artículo "ficha de ingrediente: la vitamina B9" ofrece más información sobre sus propiedades.
Veganismo y vitamina B12
Recordemos que el veganismo es «un régimen alimenticio que excluye todo alimento de origen animal».
Se trata de un modo de alimentación que puede conllevar un riesgo de deficiencia de vitamina B12. De hecho, al suprimirse los alimentos de origen animal de la ingesta dietética, es necesario mantener un equilibrio nutricional buscando alternativas para reemplazar los micronutrientes que se encuentran principalmente en los productos animales.
La vitamina B12 se compone de cobalto, de ahí su otra denominación "cobalamina". Está especialmente implicada en el metabolismo energético y en el metabolismo de la vitamina B9.
Un déficit de cobalamina puede ser el origen de una anemia megaloblástica. Para paliar esta deficiencia, la solución más adecuada es la suplementación nutricional. Existen, por ejemplo, complementos alimenticios a base de vitamina B12 sintetizada por bacterias o arqueas, que son, por tanto, adecuados para la alimentación vegetariana y vegana.
El artículo «ficha de ingrediente: la vitamina B12» aborda de manera más profunda las propiedades de la cobalamina.
Fuentes
ANSES