¿Qué es AMD?
¿Qué es la DMAE?
La DMAE o Degeneración Macular Asociada a la Edad es una enfermedad ocular. Y más concretamente de la retina.
Es una degradación de la mácula*.
*La mácula es la parte central de la retina. Es visible en la retina y aparece como una mancha amarilla. Es una zona muy rica en conos (células fotorreceptoras capaces de interpretar los colores) que permite la visión diurna con el máximo detalle. En el centro de la mácula se encuentra una zona aún más eficiente: la Fóvea, que es la zona central de la visión, donde la agudeza es máxima y que sirve para "enfocar" la mirada.
Afecta a personas mayores de 50 años y provoca una degradación progresiva de la visión.
¿Cuál es la prevalencia de la DMAE?
Afecta aproximadamente al 8% de la población general, pero su prevalencia aumenta con la edad hasta afectar al 30% de las personas mayores de 75 años.
¿Cómo evoluciona la DMAE?
La DMAE comienza con una fase de degeneración de la mácula, la mayoría de las veces sin síntomas. Es visible durante los exámenes oculares (fondo de ojo) donde se puede observar una alteración de la pigmentación de la retina.
Esta fase temprana es susceptible de evolucionar hacia la DMAE propiamente dicha. La DMAE provoca una degradación irreversible de la mácula con una profunda alteración de la función visual: degradación/pérdida de la visión central.
¿Cuáles son las diferentes formas de DMAE?
La DMAE existe en dos formas:
- Seca
- Húmeda
La forma seca es la más frecuente; la forma húmeda, que es más rara, evoluciona más rápidamente.
La DMAE seca o atrófica representa el 80% de los casos y se debe a una alteración del metabolismo, lo que provoca una degradación de las células de la mácula (epitelio pigmentario y conos). El resultado es la formación de agujeros en la retina. Estas zonas ya no permiten la recepción de información luminosa y, por lo tanto, son "ciegas".
La forma húmeda o exudativa se debe a la formación de neovasos debajo de la retina, lo que provoca una obstrucción, un desprendimiento y hemorragias de la retina. La evolución puede ser muy rápida y provocar una pérdida de la visión central en pocos meses.
La mayoría de las veces, la DMAE afecta inicialmente solo a un ojo, pero es susceptible de evolucionar hacia una alteración del segundo ojo con el tiempo (45% de riesgo a los 5 años).
¿Cuáles son los síntomas de la DMAE?
Al principio, la enfermedad es discreta y los síntomas pueden pasar desapercibidos porque la enfermedad generalmente afecta solo a un ojo.
Entre los síntomas se encuentran:
- La sensibilidad a las luces fuertes
- Una disminución de la percepción de los contrastes
- Una deformación de las líneas verticales
- Una sensación de deformación de los objetos
- Dificultades para realizar tareas finas y dificultades de lectura
- Una disminución de la agudeza visual
- Manchas oscuras (escotomas) y una alteración de la percepción de los colores
En presencia de uno o varios de estos síntomas, es urgente consultar a un oftalmólogo. Se recomienda, en situación normal, controlar regularmente la visión y realizar un examen ocular, especialmente después de los 50 años.

Arriba la rejilla de Amsler
Para comprobar la vista, se puede realizar una prueba con la rejilla de Amsler:
- Realizar la prueba ojo por ojo
- Mantener la rejilla a distancia de lectura
- Fijar el punto central
Si se observan líneas deformadas, agujeros, cuadrados desiguales o líneas rotas, es urgente consultar a un oftalmólogo.
¿Cuáles son las causas de la DMAE?
El principal factor de riesgo es la edad. Luego vienen las predisposiciones genéticas: los riesgos de desarrollar DMAE son mayores si ya hay casos presentes en la familia cercana.
Otros factores aumentan el riesgo de DMAE, entre ellos:
- El tabaquismo (aumento del riesgo hasta 6 veces)
- La obesidad (riesgo x2)
- Alimentación desequilibrada o deficiente
- Exposición a radiaciones de tipo luz azul (riesgo no determinado)
¿Cuáles son los tratamientos y la prevención de la DMAE?
La forma seca de la DMAE no tiene tratamiento, solo la forma húmeda puede beneficiarse de él.
Los tratamientos tienen como objetivo bloquear la formación de neovasos mediante inyecciones de inhibidores de factores de crecimiento de estos vasos (anti-VEGF - Vascular Endothelial Growth Factor).
Estos tratamientos permiten limitar la progresión de la enfermedad, pero no pueden restaurar las partes lesionadas.
Se están desarrollando tratamientos, desde la retina artificial hasta la terapia génica, pero por el momento ninguno es utilizable en humanos.
Es posible participar en la prevención de la DMAE y en la limitación de su desarrollo adoptando medidas higiénico-dietéticas:
- Dejar de fumar
- Hacer actividad física
- Evitar, si es posible, el sobrepeso y la obesidad
- Adoptar una alimentación equilibrada
- Aumentar el consumo de omega 3
- Aumentar el consumo de verduras ricas en luteína y zeaxantina y carotenoides
- Controlar y consumir, si es necesario, antioxidantes, zinc y selenio
Los estudios AREDS han demostrado que suplementos alimenticios específicos, ricos en carotenoides (por ejemplo, luteína), son capaces de ralentizar la evolución de la enfermedad.
Además, se ha demostrado que un buen aporte alimentario de pigmentos carotenoides es favorable para el mantenimiento de una retina funcional.
En Phytocea, basándonos en numerosos estudios científicos sobre el tema, hemos desarrollado ORetine, un suplemento de alta calidad, que proporciona un aporte óptimo de luteína y astaxantina, pigmentos carotenoides necesarios para el mantenimiento de una retina funcional. La formulación no se detiene ahí y contiene numerosas vitaminas y nutrientes que contribuyen al mantenimiento de una visión normal.
Recomendamos usar conjuntamente ORetine y Omega+ (Omega 3 naturales concentrados en DHA), cuyo conjunto está disponible en Box vision+, para una máxima eficacia.
Fuentes
Inserm: Los factores de riesgo de la DMAE
Age-Related Eye Disease Studies (AREDS/AREDS2)
Consumir una dieta rica en carotenoides reduce los riesgos de desarrollar DMAE