Osteoporosis, ¿qué es?
La osteoporosis es una patología progresiva del esqueleto que lleva a una disminución de la densidad ósea y provoca alteraciones en su estructura, aumentando así su fragilidad.
¿Qué es la osteoporosis?
Es una disminución acelerada, progresiva y difusa de la mineralización y densidad del esqueleto.

Concretamente, hay que imaginar que es la materia misma del hueso la que disminuye, un poco como si el cemento, que permite la cohesión de las paredes de una casa, desapareciera. Es fácil imaginar que las paredes se volverían más frágiles, lo mismo ocurre con los huesos.
La pérdida de densidad disminuye la resistencia de los huesos y los hace más propensos a daños, fracturas o fisuras.
¿Cuáles son las diferentes formas de osteoporosis?
Las formas más frecuentes son las llamadas primarias. Principalmente debidas a la edad, afectan mayoritariamente a las mujeres y más raramente a los hombres. Esta degeneración del hueso comienza con la menopausia.
Al inicio de la menopausia, se produce un déficit de estrógenos que normalmente ejercen una acción frenadora sobre la degradación del tejido óseo. Este déficit provocará un aumento de la pérdida ósea y, por tanto, una fragilidad progresiva de los huesos.
Existen otras formas de osteoporosis primarias de origen genético y cuyo inicio del desarrollo es mucho más precoz.
Por último, existen formas secundarias, que son consecuencia de enfermedades, tratamientos o malos hábitos de vida.
Entre las causas se encuentran las afecciones de la tiroides o paratiroides, la artritis reumatoide, las enfermedades renales, hepáticas, intestinales, los tratamientos con cortisona o el exceso de alcohol y/o tabaco.
¿Cuáles son los mecanismos responsables de la osteoporosis?
Nuestros huesos, que componen el esqueleto, no son un conjunto inactivo y rígido, sino que constituyen un tejido vivo con capacidades plásticas. Existe un remodelado óseo que es fruto de la acción de 2 tipos de células:
- Los osteoblastos, que sirven para crear hueso nuevo.
- Los osteoclastos, que permiten la destrucción de las partes antiguas del hueso.
Cuando la destrucción (resorción ósea) supera la formación ósea, se produce una pérdida de masa ósea. Comienza alrededor de los 45 años.
Entre los factores que alteran este equilibrio, se encuentran:
- La vitamina D, un aporte suficiente es necesario para mantener un metabolismo óseo normal.
- Las hormonas sexuales y, más particularmente, los estrógenos por las razones mencionadas anteriormente.
- El estrés oxidativo, que tiende a aumentar la cantidad de osteoclastos, lo que provoca una resorción ósea.
- El síndrome metabólico (obesidad visceral, resistencia a la insulina, hipertensión, triglicéridos altos, niveles bajos de colesterol HDL).
- Un aporte o una absorción intestinal de calcio insuficiente; la absorción se ve particularmente alterada durante el envejecimiento.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?
Lo realiza el médico y se basa en la anamnesis del paciente y en el análisis de la densidad ósea mediante un examen específico: la osteodensitometría (que se basa en la absorción de rayos X por la masa ósea. Es una especie de radiografía donde se cuantifica la densidad ósea midiendo la cantidad de rayos X capaces de atravesar el esqueleto).
La osteodensitometría permite determinar la densidad mineral ósea (DMO). Se expresa con una puntuación que permite clasificar la densidad ósea:
- Puntuación > -1: densidad normal
- -2,5 < Puntuación < -1: osteopenia
- Puntuación < 2,5: Osteoporosis severa
Si la puntuación es indicativa de osteoporosis, el médico utiliza un árbol de decisión para elegir el curso de acción e iniciar o no un tratamiento.
En un próximo artículo, abordaremos los tratamientos y la prevención de la osteoporosis.
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